Técnicas de Estudio para mejorar el Aprendizaje
1. Subraya siempre
La más conocida y simple consiste en destacar, con un rotulador o bien un lápiz, la parte del temario más importante. Esto no quiere decir eliminar información sino sintetizarla, separar la paja del grano.
Además podemos usar distintos colores si lo preferimos, así nos resultará más fácil organizar la lectura. Primero debemos leer el texto de forma general para extraer su sentido y posteriormente subrayar lo más relevante para después continuar con el estudio.
2. Haz tus propios apuntes
Otra técnica muy habitual junto con subrayar es realizar apuntes. Consiste en resumir el texto extrayendo lo más importante, anotando todas las partes clave. Podemos utilizar nuestro propio lenguaje de forma que así resultara más fácil el entendimiento de lo que hemos apuntado. Puedes usar lápiz y papel o si lo prefieres un procesador de texto.
3. Realiza tu mapa mental
Organiza y sintetiza las ideas creando un mapa mental. Un mapa mental bien hecho nos ayudará a administrar mejor el tiempo que invertimos en el estudio y a asentar nuestras ideas eficazmente.
4. Haz ejercicios prácticos
Muy a menudo la teoría se hace más comprensible si la ilustramos con un caso práctico en concreto. Este sistema es esencial para materias como las matemáticas, la física, química o la lógica, y en general todas aquellas asignaturas que contengan números, símbolos o problemas.
Así que conforme aprendemos la teoría es aconsejable complementar con un caso práctico en cada momento para poder entender como se aplica.
¿Cómo mejorar nuestras técnicas de estudio?
El método clásico de técnicas de estudio contempla 5 fases:
Lectura rápida, para hacernos una idea global de las ideas principales.
Lectura comprensiva y subrayado de las ideas más importantes.
Resumen o esquema. Se trata de resumir lo más destacable con nuestras propias palabras para así recordarlo más fácilmente.
Estudio y memorización. Para ello se recomiendan lecturas en voz alta de los resúmenes.
Repaso en escuchas El hecho de “contar” lo aprendido ayuda a interiorizar mejor.
Para mejorar estas técnicas de estudio debemos seguir una serie de pasos hasta lograr convertirlos en hábitos:
Crear una rutina de estudio
Proponerse un horario de estudio y seguirlo tiene efectos notables sobre el rendimiento de estudio. Abordar el aprendizaje de manera desorganizada es una manera de terminar estudiando a altas horas de la noche, cuando el sueño y el cansancio hacen mella en nuestra capacidad de concentrarnos. Además, acostumbrarnos a un horario hará más fácil que no nos saltemos los ratos de estudio y nos permitirá dedicarles el tiempo que se merecen.
Mantener alejadas las distracciones
Puede parecer evidente, pero nunca está de más recordarlo. Las distracciones pueden adoptar las formas más insospechadas y es bueno saber identificarlas. En la lista negra de los distractores están Facebook, Instagram, el teléfono móvil y la televisión, pero podemos incluir otros elementos que debemos mantener alejados en nuestros ratos de estudio.
Evitar la memorización literal
Tenemos que hacer nuestra la información que contienen los textos. Relacionarla con episodios de nuestra vida, reformularla con nuestras propias palabras y usar ejemplos que conocemos. De esa forma lograremos alcanzar el aprendizaje significativo que necesitamos: más resistente al paso del tiempo que el que se basa en la memorización de datos a los que no se les encuentra demasiado sentido.
Practicar constantemente
Si tenemos la posibilidad, evaluarnos con exámenes o cuestionarios acerca del tema que estudiamos. Esto puede parecer una pérdida de tiempo si crees que el tiempo bien invertido solo puede ser dedicado a «empaparse» de la información a estudiar, pero no lo es en absoluto, ya que nos ayudará a detectar fallos y nos servirá para medir nuestro progreso.
Si pones en práctica las estrategias que hemos enumerado para estudiar mejor, no solo optimizaras el tiempo que dediques a asimilar conocimientos, del tipo que sea, sino que el aprendizaje que logres será mucho más resistente al olvido.
¡Vale la pena!
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